A donde se va la mente

Desperté de madrugada.  

Otra vez.  

22 de julio

La casa en silencio

A todos nos pasa.  

O a la gente que tiene  

mucha vida por dentro  

y poca por fuera.  

El reloj marcaba una hora rara.  


El mundo dormía.  

Yo haciendo inventario  

de todo lo que no hice  

y de todo lo que inventé.  

Me senté en la cama.  

Hacía frío rico.  

De ese que te recuerda  

que sigues viva.  

Qué alivio.  

Y me puse a pensar  

adónde se va la mente  

cuando todos duermen.  

La mía seguro  

anda cobrando deudas  

que no existen.  

Busqué con qué acompañarme.  

Y abracé la almohada.  

Alargada y esponjosa

Como baguette.  


Ridículo, lo sé.  

Pero me arropa entera.  

No pregunta.  

No exige.  

No me cobra renta.  

Solo está.  

Me dio risa.  

Porque si me voy a desvelar,  

que sea con mi refugio absurdo.  


Afuera seguía oscuro.  

Adentro ya estaba despierta.  

Me acosté.  

Cerré los ojos.  

Ya casi era de día.

y yo seguía aquí

Que fastidio y que suerte.





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