A donde se va la mente
Desperté de madrugada. Otra vez. 22 de julio La casa en silencio A todos nos pasa. O a la gente que tiene mucha vida por dentro y poca por fuera. El reloj marcaba una hora rara. El mundo dormía. Yo haciendo inventario de todo lo que no hice y de todo lo que inventé. Me senté en la cama. Hacía frío rico. De ese que te recuerda que sigues viva. Qué alivio. Y me puse a pensar adónde se va la mente cuando todos duermen. La mía seguro anda cobrando deudas que no existen. Busqué con qué acompañarme. Y abracé la almohada. Alargada y esponjosa Como baguette. Ridículo, lo sé. Pero me arropa entera. No pregunta. No exige. No me cobra renta. Solo está. Me dio risa. Porque si me voy a desvelar, que sea con mi refugio absurdo. Afuera seguía oscuro. Adentro ya...
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